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Un año más sin logros ni gloria
por Agro. Carlos A Flores Ortega
Especial para Agrotemas

Un año más ha transcurrido desde que el Secretario (José Orlando) Fabre asumió las riendas y aceptó la responsabilidad de dirigir el Departamento de Agricultura en una dirección contraria a la que heredó en el año 2004. Nuevas esperanzas se cifraron en sus intenciones y en su capacidad para escuchar, analizar y tomar decisiones. En un inusual "gobierno compartido" tuvo el espacio para actuar con el apoyo de la Legislatura y de las organizaciones agrícolas del país. Un nuevo Secretario que sin la fuerza de voz y carácter de Toledo pero con mucho más inteligencia y simpatía que Rivera Cubano, se levantaba como la alternativa perfecta para reagrupar su agencia girando en la dirección correcta, enfocado en el beneficio de nuestros agricultores.

Dos años son más que suficiente tiempo para que una agencia pública, luego de un cambio de gobierno, haya podido engranar su maquinaria y ajustado su operación de tal manera que se comience a ver resultados positivos. A estas alturas se debería haber visto cambios sustanciales y progresivos de buena administración, reestructuración y creación de programas para llevar más y mejores servicios a los agricultores. Transcurridos dos años, se debería haber eliminado muchos de los problemas del pasado como tardanza en los pagos y atrasos en la aprobación de los permisos y solicitudes de incentivos. Con buena administración y supervisión se debería haber logrado enderezar las finanzas de la sombrilla de Agricultura para no tener que seguir cogiendo prestado, hipotecando los activos de sus Corporaciones.

A dos años de gestión administrativa se debería haber reflejado las acciones tomadas por sus administradores en más cuerdas sembradas de los distintos cultivos, mayor número de agricultores y mayor número de empleos en todos los sectores agrícolas. Se debería haber experimentado un incremento en la inversión en infraestructura y adquisición de tecnología de riego y maquinaria agrícola en empresas vigentes y en nuevas empresas. Los núcleos de producción deberían haber consolidado sus mercados a través de la organización empresarial, coordinación de las siembras y el establecimiento de parámetros de calidad, empaque y la incursión en valor añadido. Las "plantas de proceso ulterior" que una vez fueron tan sonadas, a estas alturas deberían estar exportando nuevos productos de excedentes de nuestra producción agrícola.

El agricultor bonafide tradicional y los usufructuarios de Título VI de la Corporación de Desarrollo Rural deberían haber logrado mayor apoyo en la adquisición de maquinaria agrícola para preparar sus terrenos y de los programas de protección de cultivos, programa de semillas y mercadeo agrícola para solidificar sus empresas agrícolas. El Ingreso Bruto Agrícola, indicador por excelencia de medición de la salud de nuestro sistema económico debería haber presentado síntomas de recuperación y crecimiento. A estas alturas, el Secretario debería estar contento, aunque no satisfecho con sus logros y recibido con agradecimiento por los agricultores en cada actividad que se presentara.

Desafortunadamente, no hemos visto nada de esto a dos años de gestión administrativa del Secretario Fabre y su equipo de trabajo. Todo lo contrario, ha transcurrido el año sin logros ni gloria, como síntoma de una dejadez y mediocridad que permea hasta en las paredes del edificio histórico que alberga la cede de las oficinas del Departamento de Agricultura. Parece ser que el no hacer nada o dejar que las cosas pasen es la política pública actual para evitarse problemas y críticas.

A estas alturas lo que hemos visto es "nada" que indique que hay interés en echar para adelante la agricultura y mucho menos el interés del Gobierno en invertir y compartir riesgo con los agricultores estimulando sus empresas. Para tener una idea clara de lo que está pasando en el campo, sólo vasta con mirar la dramática reducción en el número de agricultores que están solicitando servicios e incentivos agrícolas en las Regiones del Departamento de Agricultura. Es crítica la reducción en el número de nóminas de subsidio salarial, en el número de solicitudes de semillas y de maquinaria agrícola ni se diga, ya el programa no existe. Mientras esto ocurre, las organizaciones agrícolas prenden velas para que surjan cambios en la cúpula de agricultura, resignados a permanecer a la espera sin "calentarse" con sus correligionarios.

Ante este cuadro sombrío, ¿qué se puede hacer? Para algunos "nada" pero para otros "mucho". Lo primero que hay que hacer es entender y asimilar que con quejarnos ante oídos sordos no se obtiene ningún resultado, y sí se pierde tiempo valioso. Ya que sabemos cuál es la situación, debemos salir de la etapa de negación y conformismo y poner en marcha un plan para ajustarnos a la realidad. Ahora es que cobra más fuerza la necesidad de agruparse en empresas o sectores. La organización empresarial, la unión de propósitos, el esfuerzo compartido son claves para mantenerse en operación en momentos de crisis. No hay que esperar a que el gobierno lo haga todo, los agricultores tienen el poder en ley bajo la Ley Número 238, de poder organizarse y reclamar lo que en derecho les corresponde.

La mayoría de nuestras empresas agrícolas no cuentan con una organización empresarial y mas bien están compuestas por agricultores independientes que tradicionalmente han dependido del gobierno, lo cual los expone a ser más vulnerables en momentos en que el Gobierno deja de ser efectivo. Sin embargo, las empresas que han logrado establecer una organización empresarial entre asociados o varios empresarios han sido exitosas y mantienen un nivel de crecimiento normal aún en momentos de crisis. El no estar organizados promueve a la competencia entre agricultores que producen el mismo cultivo para la misma época, iniciándose en ocasiones el canibalismo de precios tal y como está ocurriendo con los productores de guineo en la costa sur de Puerto Rico agravando aún más la situación.

El tiempo continúa su marcha y si nos detenemos a esperar que el Gobierno resuelva nuestros problemas, seguramente dentro de 12 meses estaremos despidiendo otro año sin logros ni gloria pero con menos agricultores y menos alimentos para nuestra población.

redaccion@agrotemasonline.com