![]() |
El calentamiento global y la agricultura Aunque los científicos no están seguros sobre cómo exactamente cambiará el clima del mundo, y sobre cómo se propagará ese cambio en la agricultura, ellos están cada vez más de acuerdo sobre algunos de los efectos probables. En el lado brillante, de acuerdo con un reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) de febrero del 2001, el calentamiento global podría: aumentar la disponibilidad de agua en algunas áreas que actualmente experimentan escasez, aumentar la oferta mundial de madera y aumentar los rendimientos de los cultivos en las zonas templadas y en algunas zonas subtropicales. Los rendimientos más altos de los cultivos y el aumento en la oferta de madera podrían ser el resultado del "efecto fertilizante del bióxido de carbono." Richard Adams, Profesor de Economía Agrícola y de Recursos de la Universidad de Oregon, explica: "A medida que la cantidad de bióxido de carbono en la atmósfera aumenta, algunas plantas crecerán más rápido y producirán un mayor rendimiento." Los experimentos muestran el beneficio potencial de los niveles elevados de bióxido de carbono; sin embargo, Adams advierte: "En los experimentos en los que se ha estudiado este efecto se han controlado todas las otras condiciones. Ese no será el caso en las fincas de los agricultores. El agua o el nitrógeno, por ejemplo, puede que no sean suficientes en las condiciones del campo como para utilizar completamente la mayor cantidad de bióxido de carbono y, por lo tanto, puede ser que el efecto fertilizante del bióxido de carbono no sea tan grande como parece en los experimentos." Puede ser que los beneficios del efecto fertilizante del bióxido de carbono no duren mucho tampoco, porque parece que la mayor cantidad de bióxido de carbono aumenta los rendimientos de los cultivos solamente si las temperaturas promedio anuales aumentan en menos de unos pocos grados. Si las temperaturas promedio aumentan más allá de ese nivel, las zonas templadas perderán el efecto fertilizante del bióxido de carbono y los rendimientos de sus cultivos disminuirán. Otras regiones ni siquiera tienen la esperanza de muchos de los beneficios potenciales del cambio climático. "Se proyecta un efecto positivo muy pequeño en los trópicos, aún en el corto plazo," dice Rosenzweig. El IPCC predice una reducción de los rendimientos en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales, mayor riesgo de inundaciones y una disminución en la oferta de agua, especialmente en las zonas subtropicales. Además de los efectos directos de temperaturas crecientes, de cambios en los niveles de precipitación y de eventos climáticos extremos más comunes, la agricultura también sufrirá por los efectos indirectos del cambio climático: las plagas y los patógenos pueden aumentar, se espera que el suelo se erosione y se degrade debido a los patrones de lluvias más intensos y los niveles crecientes de ozono pueden incrementar los niveles de daño a los cultivos por la contaminación del aire. "Estos efectos indirectos pueden ser potencialmente más importantes que los efectos directos, los cuales han recibido la mayor atención de los estudios existentes," afirma Adams. Los cultivos no serán la única fuente de alimento afectada por el cambio climático. Por ejemplo, señala Meryl Williams, Director General del ICLARM-el Centro Mundial de Peces, "Los eventos climáticos y atmosféricos cada vez más severos pondrán presión adicional sobre los sistemas de producción de peces, naturales y artificiales, y aumentarán grandemente los retos para la gente que depende de ellos para su comida y su subsistencia." La ganadería también sufrirá como consecuencia de las temperaturas crecientes y más extremas y podría tener menos forraje y alimento concentrado disponibles. En consecuencia, los animales individuales pueden producir menos alimento para el consumo humano y los números totales del rebaño pueden disminuir. Los pronósticos actuales indican que la seguridad alimentaria global no estará amenazada para fines del siglo 21. Sin embargo, se espera que el cambio climático sea más pronunciado en las naciones en desarrollo, las cuales ya experimentan rendimientos agrícolas más bajos y sufren más por los eventos meteorológicos extremos. Aún si la seguridad alimentaria global no está en peligro, es casi un hecho que el cambio climático producirá hambre y desplazamiento en muchas partes del mundo en desarrollo. El cambio climático no solo afectará de manera desproporcionada a diferentes regiones geográficas, sino que también variará a través del tiempo. "Parece que la gente no reconoce que el clima no va necesariamente a cambiar de una manera pareja," dice Paul Faeth, Director del Programa de Economía y Población del " World Resources Institute". Los eventos meteorológicos severos podrían, por ejemplo, arrasar la agricultura en algunos años y tener un impacto pequeño en otros. "Puesto que los ecosistemas agrícolas son responsables por el 18-24 por ciento de las emisiones de gases de invernadero, tienen que haber algunas cosas significativas que la agricultura puede hacer para mitigar el problema," dice Sara Scherr, profesora adjunta en el Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la Universidad de Maryland y asociada a "Forest Trenes". "La reducción de las emisiones provenientes del consumo de combustibles fósiles tiene que tener la más alta prioridad; sin embargo, sería tonto pasar por alto lo que la agricultura puede contribuir." Reduciendo el uso excesivo de fertilizante nitrogenado, por ejemplo, los agricultores pueden ayudar a bajar las emisiones de óxido nitroso. Así mismo, usando forrajes mejorados pueden reducir las emisiones de metano. Las estrategias para almacenar más carbón en el suelo, en los árboles y en otras plantas, también ayudarán a reducir el calentamiento global a través del proceso conocido como secuestración de carbono, que consiste en una mayor retención de carbono en los suelos y en la vegetación. Ejemplos de esta estrategia incluyen el limitar la deforestación a través de mejores técnicas agrícolas (si se tienen rendimientos más altos, se necesitará menos tierra para la agricultura) y el reducir la cantidad de carbono que se pierde durante las prácticas convencionales de labranza del suelo. La secuestración de carbono también puede darse de manera intencional, creando "sumideros" de carbono para aumentar la cantidad de carbono que se almacena sobre la superficie del planeta. La recuperación de los bosques es el ejemplo más obvio de esta política; sin embargo, se puede encontrar otra solución promisoria en la agroforestería, que es el uso de árboles en las tierras agrícolas. Esta práctica está encontrando un apoyo creciente, de acuerdo con Pedro Sánchez, Director General del Centro Internacional para Investigación en Agroforestería, porque no sólo ayuda a almacenar carbono, sino que también mejora los rendimientos de las tierras agrícolas, al mejorar la fertilidad del suelo, prevenir la erosión y ayudar a controlar las malezas. Al sembrar árboles en sus tierras, los agricultores pobres pueden incrementar su propia seguridad alimentaria y al mismo tiempo ayudar a reducir la cantidad de bióxido de carbono en la atmósfera. "Lo que es importante en estos esfuerzos," dice Sánchez, "es juntar el elemento humano de gente que está hambrienta y pobre y, al mismo tiempo, obtener un beneficio ambiental global para todos nosotros." La agroforestería es un ejemplo de lo que con frecuencia se denomina, entre los expertos del cambio climático, una estrategia de "gane-gane": pues no sólo desacelera el cambio climático, sino que también provee un beneficio inmediato y directo para los agricultores. "Es cierto en todos los problemas de largo plazo: hay que buscar los beneficios inmediatos, para convencer a la gente de hacer los cambios que tendrán un beneficio de más largo plazo," dice Faeth. "Hay montones de cosas que pueden ayudar a la productividad y a la vez tener un beneficio climático. Comente en el FORO de Agrotemas |